agosto 19, 2011

Él y yo

Yo con mis kilitos de más, sueño acumulado pero con intenciones de sudar para bajar panza y ver si acaso así me vuelve a ver algún papacito (y obvio las razones normales, salud, calidad de vida, bla, bla, bla).

Él, enfermero guapo con actitud de divo que transita día a día frente a mi casa... calvo (continúa la obsesión), de cuerpo esbelto y con lentes para sol.

Yo sudando la gota gorda en mi rutina aeróbica mañanera, abrigado hasta los dientes y él fresco cual lechuga, serio como si estuviera en misa, vestidito con su traje de enfermero, sus gafas y colonia.

Él me ha saludado y cuando ha llegado al final de la calle se ha volteado a mirarme, él me ha mirado e inmediantamente una parte de mi cuerpo que aún dormía se despertó.

Empezó la cacería... él o yo en algún momento daremos el brazo a torcer.

2 comentarios:

Damian dijo...

pues q no te gane y ándale tu da el primer paso

Un (Tipo) Cualquiera dijo...

Hola Dami, el problema con dar el primer paso es que lo más seguro es que le caiga encima.