He escuchado en mi vida muchas cosas.
Simples modismos para terminar en la cama conmigo, cosas que pretenden ser románticas. Adulaciones sin sentido que uno a veces acepta pues tiene la cabeza caliente y también quiere que pase algo más.
Pero una personita a miles de kilómetros me ha brindado el regalo más exquisito que me han dado.

