mayo 09, 2011

Chocolate - Caramelo - Tentación

Él trabajaba para la misma empresa para la que laboro yo. Siempre que había oportunidad entre nosotros se daba un contacto físico, mínimo, muy inocente, pero se daba. Algunas miradas delataban cierta debilidad por el sexo masculino y una que otra situación dejaban ver que el Chocolate estaría más que feliz de pasar una noche de placer con este Caramelo.

Lastimosamente al Chocolate  se le presentó una mejor posibilidad laboral (mejor salario, más cerca de la casa, en su profesión) y al irse me dejó con la curiosidad de qué habría pasado entre los dos, si la tentación habría pasado a algo más o si nos quedaríamos con las ganas.

Él se había refugiado en la religión ante su homosexualidad latente. Yo abdicaba a cualquier creencia que me cortara la libertad de ser y aceptarse como soy. Punto uno en contra.

El se fue bastante lejos y los horarios chocaban. Punto dos en contra.

Conseguí su dirección de correo electrónico y resultó que se pasaba el día conectado al MSN. Punto uno a favor.

Empezamos a hablar, puras cosas sin sentido, así le preguntaba cómo le iba en su nuevo trabajo, la familia, la iglesia. Y al cabo de un buen tiempo me invitó a salir. Por los deberes académicos de cada uno no vimos la oportunidad de reunirnos, pero a todo chancho le llega su diciembre y coincidimos en que un día ambos estábamos disponibles.

Quedamos en vernos en un lugar muy concurrido, ese día llovían perros y gatos (todo menos hombres, que están escazos). Ambos llegamos en punto. Ambos llegamos sonrientes. Ambos sabíamos a que íbamos. Como siempre algo se tenía que torcer y él sintió temor.

A la hora de la hora, cuando las cosas se ponían más interesantes él pensó (creo yo) que lo mejor era sentarse a hablar de la vida, de la familia, de la religión, ahí fue cuando me perdió totalmente.

Cenamos, nada romántico, hablamos un rato y al cabo de una hora aburrido de haber entendido que no íbamos en ninguna dirección decidí decirle que me iba para mi casa pues estaba cansado por la jornada.

Nos levantamos, nos dirigimos a la salida del lugar y al estrechar su mano lo acerqué a mi cuerpo para abrazarlo, a lo  cual no puso resistencia. Y besé su cuello chocolate suavemente. Él sonrió y se fue.

Más tarde ese viernes le puse el siguiente mensaje al celular "Disculpa el beso que te dí" y el me respondió "No te preocupes, me encantó"

4 comentarios:

Damian dijo...

insiste una vez mas , mira que le gusto el beso en el cuello.
si lo tienes en msn, es mas fácil volver a quedar con él.

Un (Tipo) Cualquiera dijo...

Hola Dami, pues he insistido, no creas que no, peroel niño se hace de rogar.

Hey por cierto felicidades por tu aniversario con Dooms.

AlexCerati dijo...

Tampoco le ruegues mucho. Es molesto cuando se dan a desear demasiado.

Un (Tipo) Cualquiera dijo...

AlexCerati, bienvenido.
La cama está tendida, ahora si él quiere comer que se sirva. No voy a mover un dedo más.