enero 15, 2013

Labios de cocodrilo

No era guapo el tipo aquel que conocí en las afueras de Multiplaza, pero vestía bien, olía rico y se esmeraba en su apariencia.
 
Me habló un poco acerca de él mismo, trabajaba con en un call center por lo que ganaba bien, vivía con sus padres y no tenía que colaborar, estudiaba diseño en no recuerdo cual universidad.
 
Él salía del centro comercial a pie, yo aún en mi época de peatón estaba esperando el autobús, se sentó a mi lado y me metió conversación, para esos días yo tenía un novio cabrón que me llamaba eventualmente cuando quería verme o necesitaba algo de mi.
 
Hablamos un rato en el bus, al bajarme invitándome me pasó un papelito con su número de celular.
 
Lo llamé un par de días más tarde y me preguntó que donde estudiaba, yo le dije que estudiaba en la universidad de Costa Rica y a la noche siguiente llegó al lugar en que estaba estudiando, me invitó a salir y acepté la invitación aunque me parecía un poco acelerada.

Nos fuimos para un bar que recién inauguraban por aquellos días, Punto G, se llamaba y se anunciaba como un lugar gay y moderno. Al llegar el sitio era una antigua casa modificada pintada de colores sobrios por fuera con fila para ingresar al local, cuando pudimos ingresar era un sitio claro con mucha luz de león, algunas mesas, una barra larga y brillante, alguno que otro lugar discreto y oscuro donde sentarse a conversar con tu pareja.

El servicio era bueno, rápido y cordial, pedí una cerveza y él pidió un refresco light, nos sentamos en la barra pues no había mucho lugar, por estar en semana de inauguración, el local era el sitio de moda y yo andaba con mis cosas de la universidad un jeans y tenis... bueno tampoco es que me sienta un gurú de la moda pero ese día no me sentía cómodo vestido de estudiante en un lugar lleno de locas jugando de lindas.

Por años he sabido que mi punto débil en un mae son los labios, si lo beso y sus labios son demasiado suaves no me gusta, si sus labios están llenos de pellejillos ni siquiera lo beso pues me da una sensación llamada asco.

Él, que para colmo de males se llamaba igual que yo, se veía un tipo demasiado prolijo y cuidado como para tener algún defecto extraño, así que después de hablar aproximadamente una hora nos dimos el primer beso (que yo pensé no está mal) los primeros besos suelen ser bastante exitantes y por lo general son cortos.

En la segunda ocasión pude comprobar que el tipo no sabía besar, abría la boca y así la dejaba todo el rato que yo quisiera estar cerca de él... ¿qué pensó que yo era su odontólogo?, pues no.

Luego de un rato le dije que como ambos éramos peatones debíamos irnos pues nuestras casas quedaban lejos y así salimos a la noche, él con ganas de más y yo con ganas de no verlo jamás.

3 comentarios:

Damian dijo...

siempre le puedes enseñar a besar o moldearlo como te gusta besar a ti, a mi no me van esos en los q abres mucho la boca y te meten la lengua al tope xa rozarte la campanilla, muy de esos apasionados en q se quieren comer la boca no soy.

Fede Garcia dijo...

Hola Dammy, gracias por dejar un comentario.

Pues si uno perfectamente puede enseñar o moldear al otro... pero a veces simplemente no está uno de humor para eso.

Fede Garcia dijo...

A vos macho, que sabés bien quién sos, lo importante es que al final conserves tu esencia. Ya te respondí a tu correo directamente.